Tradiciones culturales

Cuento corto El duelo

Dos hombres se encontraban a espaldas uno del otro dispuestos a batirse en duelo por el amor de una mujer. Cada uno tenía una pistola con capacidad de un solo tiro.

En el pasado esos dos sujetos habían sido los mejores amigos. Se conocían desde pequeños y había un lazo muy fuerte entre las dos familias.

Sin embargo, uno de ellos tuvo que irse del pueblo pues fue llamado por el ejército para desempeñar algunas funciones en otro país. Esta diligencia tardó más de un lustro, por lo cual tuvo que despedirse de su prometida.

A lo largo de los primeros meses, el hombre enviaba cartas y éstas eran contestadas con cierta regularidad. A pesar de ello, un día dejó de recibir misivas y pensó que quizás su novia se había cansado de esperarlo y que ya había encontrado otro amor.

Cuento corto El duelo

Lo que jamás imaginó fue que al volver a casa, el marido de su ex prometida fuese su mejor amigo.

Ahora con su mano derecha temblorosa, permanecía con un solo pensamiento en su cabeza: Acabar con el traidor de una vez y para siempre disparándole una bala directo al corazón.

Uno de los testigos de duelo también fue el encargado de decirles el momento exacto en el que ambos debían dar 10 pasos hacia el frente para luego voltearse y por último disparar sus pistolas.

La cuenta iba exactamente en siete cuando se escuchó un sollozante grito de mujer:

– ¡Franklin, por el cariño que alguna vez me tuviste, te suplico que te detengas! Yo no sabía que tú seguías con vida.

Al escuchar estas palabras, el militar detuvo su marcha y fue en dirección hacia donde estaba la mujer:

– ¡Qué dices? ¿Creías que yo había muerto?

– Sí, hace tres años recibí una carta firmada por un general del ejército en la que decía que tú habías fallecido en una misión.

A Franklin le temblaron las piernas y varias lágrimas rodaron de sus ojos mientras exclamaba:

– Me llevaron a una misión suicida y como pensaron que todos pareceríamos, mandaron misivas con una serie de cuentos cortos inventados para justificar nuestra muerte en caso de que realmente sucediera.