Tradiciones culturales

Cuentos cortos de terror El baúl de Jovita

Cuentos cortos de terror El baúl de Jovita

A Jovita le gustaba ir a subastas, pues a veces encontraba algunas “gangas”, de las cuales podía obtener una ganancia. En uno de sus días de compra, adquirió un baúl viejo de madera tallada por tan sólo $100.

El objeto estaba cerrado con un gran candado y una fuerte cadena, además de ser sumamente pesado. Le pidió a varios de sus amigos que la ayudaran a trasladarlo a su domicilio.

Jovita y sus amigos llevaron al baúl al sótano y cuando estos se fueron, la joven tomó un trapo humedecido con una solución para limpiar madera y comenzó a frotarlo con cuidado con el fin de quitarle toda la mugre.

Cuando llegó el momento de abrirlo, sin temor agarró una segueta y cortó la cadena. El cerrojo lo rompió de unos cuantos martillazos. Levantó la tapa del baúl y lo primero que encontró fueron unos bastones multicolores, seguidos de varios turbantes.

Luego halló libros de brujería y encantamientos, también varios paquetes de barajas españolas sin estrenar y una bola de cristal resguardada por toneladas de papel periódico. La chica inmediatamente supo que aquellos artefactos pertenecieron a un adivino.

Sacó la bola de su envoltorio y comenzó a tocarla con sus manos y a imaginar que estaba hablando con alguien del más allá. De momento el salón se oscureció y de lo más recóndito del sótano sonó una voz aguda que dijo:

– ¿Quién osa perturbar mi sueño eterno?

A Jovita se le pusieron los cabellos de punta, peor que si hubiera estado leyendo cuentos de terror de espíritus y tomando la bola entre sus manos, la estrelló fuertemente en el piso, ya que creyó que con eso las voces cesarían.

Nada más alejado de la realidad, pues en ese instante, la entidad se hizo presente e ingresó al cuerpo de la joven a través de una de sus fosas nasales. Posteriormente Jovita salió de su casa y nadie la ha vuelto a ver desde entonces.