Tradiciones culturales

Leyendas sombrías El pozo de Ana Lucía

Leyendas sombrías El pozo de Ana Lucía

Ana Lucía era el nombre de la hija del presidente municipal del condado de San Mauricio. Se trataba de una muchacha muy linda, de buenos sentimientos y un carisma que impactaba a todos con tan sólo mirarla.

Posiblemente fue por ello que Benjamín, un músico pobre quien tocaba los domingos en la plaza central, sintió que debía conocerla. A hurtadillas la siguió hasta su casa y cuando se hizo de noche se acercó a su balcón escalando por una de las enredaderas del domicilio.

No se sabe por qué la chica no gritó al verlo, más lo cierto es que entre ambos surgió una bonita amistad.

Sin embargo, los criados de la casa pronto se dieron cuenta de que un hombre merodeaba la por propiedad. Rápidamente fueron a avisarle a su amo lo que sucedía y este les dijo que en cuanto se percataran de algo extraño, dispararan a matar.

En la madrugada de un sábado, el intérprete iba escalando la pared, cuando se escuchó el estallido de una pistola. Ana Lucía miraba por la ventana como el joven caía descompuesto al césped.

Como pudo se levantó y logró esquivar a quienes lo perseguían.

La muchacha salió de su domicilio sin ser vista y cautelosamente siguió el rastro de sangre que quedó en el pasto. Sin poder hacer nada la joven vio como el músico malherido se recargaba en un viejo pozo.

Sin poder mantener el equilibrio, Benjamín se resbaló hacia atrás y cayó hasta el fondo. Ana Lucía se sentía muy culpable por lo que había pasado y más aún, porqué se había dado cuenta de que lo amaba.

Lloró por unos minutos hasta que pensó que la única manera de terminar con su sufrimiento era aventándose también al pozo, pues su padre nunca la dejaría ser feliz con el hombre que ella eligiera.

Así lo hizo y de ahí surgió la leyenda corta sombría que acabas de leer. Por favor si te gustó no dejes de compartirla.